Avistaje de aves a 3.000 metros de altura, una práctica apasionante
DOMINGO 7 de Febrero de 2010
http://www.eltribuno.info/salta/diario/2010/02/07/salta/avis
Para quienes se encuentran en la búsqueda de nuevas emociones y disfrutan del contacto con la naturaleza, basado en el respeto al ambiente, el avistaje de aves puede convertirse en una actividad apasionante, sobre todo si se practica en territorio salteño, que tiene el privilegio de albergar a más de la mitad de las especies que pueblan la Argentina. En territorio salteño se concentra más de la mitad de las especies que habitan en Argentina. En tal sentido, crece vertiginosamente el interés de observadores de todo el país y del mundo por visitar la provincia y disfrutar de los tradicionales escenarios para el avistaje de aves, como los parques nacionales El Rey y Baritú, a los que ahora se sumó Molinos, localidad enclavada en el corazón de los Valles Calchaquíes, cuyo territorio se encuentra entre los 2.200 y los 3.100 metros de altura sobre el nivel del mar. Hay mucho por conocer Salta cuenta con seis de las 18 ecorregiones del país, es así que su abundante variedad de aves se distribuye en ambientes que por sus características topográficas se clasifican en Altos Andes, Yungas, Chaco Seco, Puna, Pre Puna y Montes. También tiene establecidas 30 Areas de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAs), lo que facilita su observación y contribuye con la preservación de la biodiversidad. De las aproximadamente 1.000 especies que pueblan el país, 580 se registraron en Salta, cifra que representa un 57% de la totalidad. Es así que pueden divisarse cóndores en las montañas, tucanes en la selva y garzas en la Puna, y una gran variedad de loros, teros, chingolos, pepiteros, fruteritos, halcones, cardenales, perdices, horneros, entre cientos de especies distribuidas en los distintos ambientes. Se trata de un enorme patrimonio que podría convertirse en el disparador de una nueva modalidad de turismo especializado, comprometido con el ambiente y generador de un importante flujo de divisas. Sólo basta con ver las estadísticas que indican que en el mundo existen más de 50 millones de observadores, número que va en vertiginoso ascenso. Los Birdwatchers (observadores de aves) apuntan a integrar el ranking mundial entre los turistas más experimentados y no dudan en desplazarse hacia destinos alejados de sus lugares de origen, con el solo propósito de observar aves silvestres en libertad y gastan en promedio 2.647 dólares por paquete turístico. Pero esta actividad no es privativa de los “gringos” y científicos, sino que puede ser practicada por aficionados de todas las edades y en cualquier lugar, sólo hace falta agudizar los sentidos, binoculares, libreta de anotaciones, una guía de aves y muchas ganas de disfrutar a pleno de la naturaleza. Imparten cursos decapacitación Organizado por la Fundación Naturaleza para el Futuro (FuNaFu) y el Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia, se brindó recientemente en Molinos el primer curso referido a “Nuevos escenarios turísticos en Molinos y sensibilización turística” y de “Avistaje y observación de aves en los Valles Calchaquíes”. La capacitación estuvo a cargo de Javier Arias, Claudio Bertonatti y Lorena Pérez. Asistieron guías de turismo, médicos, docentes, periodistas y jóvenes locales. Las actividades se desarrollaron en el Centro de Interpretación Indalecio Gómez, institución que comenzó a funcionar recientemente en la localidad, gracias al aporte económico de la empresa Mitsubishi Corporation, la colaboración de FuNaFu, el Gobierno de la Provincia y la Municipalidad de Molinos. Javier Arias, director del Programa de Relaciones con los Municipios, explicó que “se trata de la primera etapa de un proyecto de desarrollo integral que se lleva adelante en la localidad bajo el nombre de “El patrimonio tiene oficio”. Elegimos Molinos porque consideramos que cuenta con todo el potencial necesario para convertirse en un centro turístico de gran importancia en la región. Además, las particularidades de su geografía la convierten en un área apta para el avistaje de aves, una actividad que adquiere cada vez mayor importancia en el sector turístico y medio ambiental”. Agregó que “se notó un gran interés de los jóvenes locales por sumarse a esta propuesta. Tanto es así que formaron el Club de Observadores de Molinos (COM), que se abocará a la tarea de registrar las especies de aves de la zona y diseñar circuitos de observación. Tendrán su base de actividades en el Centro de Interpretación”. Molinos, un lugar muy cerca del cielo Imagínese caminando en un amanecer sobre la arena fresca de un río de aguas claras, en medio de majestuosas montañas esculpidas por el viento. Siéntase por un instante parte de un inmenso paisaje pintado de verdes intensos y marrones terracota, acompañado siempre por el murmullo de las vertientes y el canto de los pájaros. A la emoción de avistar un ave en su ambiente natural, se suma el placer del contacto directo con la naturaleza. Esas son las sensaciones que experimenta el observador de aves que se aventura a recorrer el área protegida de Molinos.
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