Los centros de visitantes y de interpretación

Por Claudio Bertonatti


Un centro de visitantes es un lugar donde se recibe información de un sitio turístico a través de personal calificado o piezas de comunicación (normalmente, folletos). Puede estar contenido dentro de un centro de interpretación (no así, viceversa).

Un centro de interpretación es un espacio que revela el significado y la relación del patrimonio con el visitante que llega hasta el sitio turístico que lo contiene, a través de experiencias directas y aplicando los principios, cualidades y estrategias de la disciplina (Interpretación del Patrimonio). Normalmente está emplazado en la entrada del sitio o al inicio de su recorrido, dado que presenta una síntesis de  los bienes culturales o naturales que se conservan o presentan (reservas naturales, museos, jardines botánicos, acuarios, zoológicos, sitios arqueológicos, etc.). En los centros de interpretación los visitantes tienen oportunidad de recibir información significativa y experimentar vivencias con relación a los bienes del lugar.


Cinco funciones de un centro de interpretación:

 

Función

Acción

Dar la bienvenida

Exhibir un rótulo de bienvenida

Permitir que el visitante se sienta esperado al llegar al lugar

Permitir que la gente se conozca entre sí

Música de fondo puede ayudar a distender y a estimular la interacción

Exhibir el nombre del intérprete para que puedan reconocerlo

Orientar al visitante

Permitir que el visitante pueda conocer lo que puede hacer y ver en el lugar

Tener mapas o folletos disponibles, para mostrar o entregar

Exhibir un mapa para mostrar donde está el visitante en ese momento, en lo posible, con distancias a sitios referenciales

Sensibilizar a los visitantes
sobre los valores del lugar

Ofrecer o exhibir información que explique la importancia del sitio o las razones de su protección

Comentar los beneficios del lugar para la gente y como deben comportarse los visitantes para evitar daños

Atender las necesidades
del visitante

Contestar las preguntas

Explicar qué servicios se brindan y dónde

Puede ser útil tener un cuaderno de notas con datos, direcciones, teléfonos, etc. para facilitarle al visitante

Interpretar el lugar

Aplicando los principios, cualidades y estrategias a lo largo de un guión que porta un mensaje (sostenido en unas pocas ideas “fuerza”)

Tener folletos, exhibiciones, fotografías, objetos, etc.

Percibir los intereses que tienen los visitantes para dar información asociada a ellos

 

Los desafíos para crear un centro de interpretación son pocos:

 

1. En la mayoría de los casos, los centros de interpretación (y los de visitantes) no surgen a partir de una planificación interpretativa. Y si no surgen de una planificación, no se tiene una visión organizada sobre el futuro. Por el contrario, su montaje responde al oportunismo, que puede ser turístico (para atraer más turistas), financiero (se dispone de fondos para ello), económico (es buen negocio) u otros, como el manejo o descongestión de la capacidad de carga.
El desafío: aprovechar todas esas y otras oportunidades, pero planificando. Con esto, casi seguro, se resuelve el dilema y se potencian las ganancias económicas, culturales y de conservación del patrimonio.

 

2. Cuando se decide la construcción de un centro interpretativo casi nunca se piensa en su uso, desgaste, reposición de materiales por vandalismo o accidentes. Tampoco, para sostener personal estable que asegure su funcionamiento y mantenimiento. Se genera infraestructura con muchas apoyaturas y se corre el riesgo que –con el paso del tiempo- que lógicamente se vayan deteriorando sin que se haya pensado en los recursos para sostener su excelencia.
El desafío: elegir los materiales más resistentes al vandalismo, al uso y otros factores de deterioro al momento de montar el centro. Planificar y presupuestar los costos de mantenimiento. Plantear a los promotores de estas iniciativas si son necesarias o convenientes, si están justificadas o planificadas; cómo, quién y cuándo se realizará todo y con qué presupuesto se mantendrá todo lo que se haga.

 

3. Para la mayoría de las autoridades y de los empresarios del turismo los centros de interpretación sólo “sirven” para constituirse en nuevos atractivos turísticos y no en soportes al servicio de la conservación del patrimonio natural y cultural desde la comunicación.
El desafío: no perder de vista que los centros interpretativos tienen su razón de ser en la conservación del patrimonio y no en el negocio turístico, más allá que puedan hacerse ambas cosas a la vez.

 

4. Si el centro de interpretación no está planificado o bien pensado puede fagocitar o “devorar” al patrimonio sobre el cual versa. Deberá luchar contra su ego.
El desafío: tener en claro que un centro interpretativo sirve para poner en valor al patrimonio y no a sí mismo. Por lo tanto, su infraestructura debe enmascararse en el paisaje, pasando desapercibida o bien integrándose en estilo arquitectónico y natural coherentes con su entorno. Un centro interpretativo nunca debe competir con el bien al que se lo dedica, porque si eso sucede se convertirá en el principal atractivo, diluyendo el interés por conservar el patrimonio.

 

5. Un centro interpretativo debe articularse con otros recursos o medios de la interpretación (personalizados y no personalizados).
El desafío: al momento de planificar, pensar en los objetivos que se pretenden alcanzar y los medios interpretativos más convenientes para alcanzarlos (folletos, audiovisuales, visitas guiadas, paneles, murales, carteles, senderos autoguiados, etc.).

 

7. Llamar las cosas por su nombre. No es lo mismo un centro de visitantes que un centro de interpretación. Tampoco es un museo (y a diferencia de este no requiere de piezas originales).
El desafío: tener presente que un centro de interpretación “hace” interpretación, cumple con sus principios, aplica sus cualidades y estrategias. ¿Cómo saber qué tipo de centro es uno? Muy fácil: ¿cumple o no con esos principios, cualidades y estrategias?