Turismo masivo en áreas naturales
 LUNES 2 de Agosto de 2004

link:
http://www.lanacion.com.ar/04/08/02/DO_623792.asp

El turismo en las áreas protegidas se ha convertido en una de las industrias más poderosas del mundo, fuente de millones de puestos de trabajo. En la Argentina, la actividad está en uno de sus mejores momentos; este mes se ha acentuado una tendencia que se viene registrando en cada temporada de vacaciones: en el Parque Nacional Iguazú el número de visitantes es un treinta por ciento superior al del año último y, de mantenerse este nivel de visitas promedio de 5000 personas diarias -con casi 8000 los fines de semana- éste será sin duda el año de mayor ingreso de turistas al atractivo más importante de la provincia de Misiones. Aun en pleno invierno, el glaciar Perito Moreno se convirtió en una alternativa que convoca a turistas extranjeros y nacionales: más de 220.000 personas ingresaron este año. Los 28.000 visitantes que recibía el Parque Nacional Los Glaciares hacia enero de 2002 se transformaron en 70.000 en enero de este año. Y ya se está trabajando en el proyecto de ampliar el aeropuerto de El Calafate, que se hizo hace menos de cuatro años. Algo similar podría afirmarse acerca de la península de Valdés, donde el índice del turismo registra un sostenido aumento y existe una presión permanente para incrementar el número de lanchas que pueden hacer avistajes de las ballenas. La sola mención de las cifras demuestra la importancia y la prioridad que deberían darle los gobiernos a la planificación de esta actividad que crea puestos de trabajo, aumenta los ingresos públicos y ofrece el potencial de movilizar recursos del sector privado. De este modo, el turismo de naturaleza presenta características ideales para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa: una oportunidad para aquellas comunidades que carecen de las riquezas tradicionales, pero cuentan con un paisaje inolvidable, una particular diversidad biológica o una cultura especial.

Sin embargo, cabe preguntarse si han aumentado el presupuesto y la preparación de éstas áreas de un modo acorde a sus actuales necesidades. ¿Se han realizado estudios de capacidad de carga para saber cuál es el máximo de visitantes que tolera el recurso sin degradarse?

 

Queremos los beneficios sin límites, sin los costos. Por eso parece existir una contradicción entre el placer que se busca y lo que está ocurriendo en los parques públicos. Colas para ingresar, congestión de autos y senderos, falta de sanitarios y una masificación que impide apreciar el lugar, que se va transformando en el telón de fondo de un espectáculo que brinda algo exactamente opuesto a lo que se ofrece. A riesgo de simplificar, podría afirmarse que la oportunidad y el desafío más importante de la actividad turística en la actualidad sería alcanzar un balance entre los beneficios que otorga el uso por parte de los visitantes y el mantenimiento de las condiciones naturales y culturales de cada área. Lamentablemente, muchos operadores turísticos y funcionarios poco experimentados con esta problemática tienden a subestimar el impacto ambiental de la intensa actividad. En un mercado en apariencia ilimitado, la falta de planificación produce la vulgarización y el colapso del recurso: la falta de voluntad de conocer o regresar a un lugar porque los recursos (escénicos, naturales o culturales) han sido devastados por la abrumadora presencia de turistas o por una infraestructura que no guarda relación física o cultural con el entorno. A menudo, quienes tienen a su cargo la planificación de las áreas naturales sólo perciben las ventajas y no los peligros de la actividad turística. Así, frecuentemente se incentiva el desarrollo de emprendimientos que resultan agresivos con el espacio que los rodea, lo que hace perder de vista su mayor atractivo: su autenticidad. Si la actividad turística se desarrolla en un marco de respeto por la naturaleza y se ajusta a la capacidad de ocupación de los distintos lugares, constituirá una herramienta con el potencial de transformarse en un incentivo para la conservación de áreas con riqueza biológica o de valores paisajísticos únicos. Es evidente que existe un límite máximo aceptable de visitantes para cada lugar que guarda relación con aspectos biológicos y con la capacidad de manejo para administrarla.

Es imprescindible promover una estrategia en todo el país para reducir los impactos de la recreación de los visitantes de manera de preservar sus valores, de modo que éstos puedan seguir ofreciendo toda su riqueza y las mismas oportunidades a las próximas generaciones.

 

Home | Quienes somos | Proyectos | Notas | Libros
Acciones judiciales | Links | Staff | Contáctenos | Mapa del Sitio | Actividades y Noticias
Fundación Naturaleza para el Futuro | O' Higgins 4380, Nuñez, Cap. Fed. (C.P. 1429) | (54 11) 4704-6100 | info@funafu.org